Otro jugador cuya recuperación podría abreviarse es Tomás Aranda. Después de haberse fracturado el peroné de la pierna derecha el 27 de agosto pasado, el talentoso volante, apuntado por Lionel Messi como una de la diez promesas más grandes del fútbol mundial, viene respondiendo muy bien a cada etapa de su rehabilitación y nadie se anima a descartarlo de plano para la final de la Copa Sudamericana. Su presencia en Barranquilla resulta dificil, pero no imposible.
Arruabarrena no arriesgará a Aranda si no lo ve bien físicamente. Pero cuando Boca viaje a Colombia ya se habrán cumplido casi tres meses desde su intervención quirúrgica. Los tiempos darían muy justo, pero hay quienes creen que el regreso es posible y trabajarán para que el juvenil pueda estar a la orden.
Boca tiene por delante un mes de noviembre decisivo: el 1º de noviembre jugará el Superclásico con River y el 7 del mismo mes recibirá a Defensa y Justicia por la última fecha de la fase regular del Clausura, con la posibilidad de salir primero en la tabla anual, consagrarse campeón de Liga y clasificarse a la Copa Libertadores de 2027. Una semana después irá con Banfield en Mendoza por la semifinal de la Copa Argentina. El 21 noviembre, Boca tendrá por delante la final de la Sudamericana, tras la cual encarará los octavos del campeonato local.