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A 80 años del nacimiento de Horacio Fontova: de hippie con guitarra en Villa Gesell a referente del espectáculo argentino

“El Negro”, como se lo conocía desde su infancia, había nacido el 30 de octubre de 1946 en el seno de una familia de artistas y su rebeldía, talento y sentido del humor lo transformaron en un verdadero ícono nacional

30 de octubre de 2026
NEGRO

Era de esa generación hippie que soñaba con cambiar el mundo. Que se rebelaba contra todo lo establecido. Que quería ser libre para poder crear y amar. Y, aunque tras su paso por esta vida el mundo siguió siendo igual de injusto que antes, nunca claudicó en su pensamiento. Ni siquiera, cuando conoció las mieles del éxito y bastaba con decir su nombre para que el público esbozara una sonrisa: Horacio Fontova.

Había nacido el 30 de octubre de 1946, hace exactamente 80 años, en el seno de una familia de artistas. Su padre, con el que durante su juventud estuvo distanciado por diferencias ideológicas, era el cantante lírico Horacio González Alisedo, por entonces director del Teatro Argentino de La Plata. Su madre, en tanto, era la pianista María Fontova, hija del violinista León Fontova y nieta del actor y dramaturgo catalán Lleó Fontova. Así que todo indicaba que terminaría arriba de un escenario, tocando o actuando. Sin embargo, la primera pasión de Horacio fue la pintura y, después sí, la música y la actuación.

Estudió en el colegio Carlos Pellegrini. Y, como muchos de los chicos de su generación, se crio en la calle. En su caso, más precisamente, en la Plaza Lavalle, donde solía pasar la mayor parte del tiempo con sus amigos. Cuando cumplió los 18 años, no obstante, tuvo que cumplir con el servicio militar obligatorio. Sin embargo, ni “la colimba” pudo doblegar su sueño de libertad. Y la segunda mitad de la década del 60 lo encontró convertido en un verdadero hippie. ¡Con rastas y todo!

Por eso, cuando en 1970 Alejandro Romay y Daniel Tinayre decidieron aceptar la propuesta de Rubén Elena para traerHaira la Argentina, obra de Gerome Ragni y James Rado que había sido un éxito en Estados Unidos, Fontova tuvo sin proponérselo su gran oportunidad. Es que una de las condiciones para poder llevar adelante el proyecto en este país era que todo su elenco representara realmente al movimiento hippie. Y Horacio se encontraba tocando su guitarra a cambio de comida en un boliche de poca monta de Villa Gesell, cuando los productores que estaban haciendo el casting lo vieron y no dudaron en ofrecerle un papel.

A partir de ese momento, su carrera fue creciendo gracias a una mezcla de talento y buena suerte. Se codeó por azar con personajes como Miguel Abuelo, Rubén Rada y Tanguito, entre otros.Y fue convocado para integrar el elenco de Jesucristo Superstar, en cuyos ensayos conoció al Padre Mujica, pero nunca pudo debutar con la obra ya que el 2 de mayo de 1973, la noche previa al estreno, un grupo comando de siete personas autodenominado Movimiento Nacional Argentino (integrado por fanáticos religiosos) arrojó 25 bombas molotov en el Teatro Argentino de Buenos Aires que quedó destruido por completo.

Pero la varita mágica lo tocó una vez más el 22 de diciembre de 1979, cuando la banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota tenía que presentarse en el teatro Margarita Xirgu y el Indio Solari nunca llegó al lugar. Guillermo Beilinson, hermano de Skay, miró a Fontova que había hecho de telonero junto a La Foca y le ordenó que subiera al escenario a reemplazarlo. Ese momento quedó grabado en su corazón para siempre. Y, desde entonces, supo que lo que quería era hacer música.

 
FUENTE: INFOBAE