Entre los anteriores desastres ferroviarios de Francia figura el descarrilamiento de julio de 2013 en Brétigny-sur-Orge, al sur de París, que causó la muerte de siete personas.

En noviembre de 2015, un tren TGV de alta velocidad que realizaba pruebas descarriló en Eckwersheim, cerca de Estrasburgo, causando la muerte de 11 personas.

Más recientemente, una colisión entre dos trenes de alta velocidad en Adamuz, en el sur de España, causó la muerte de 46 personas y dejó más de 100 heridos en enero, según el Gobierno regional andaluz.